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Un atractivo natural se suma al Iberá

12/02/2018 08:28 |  40 Tordos Amarillos fueron fotografiados en el Portal Carambola, en las cercanías de Concepción del Yaguareté Corá.

 Una de las imágenes esperadas y soñadas por avistadores de aves, investigadores y amantes de la naturaleza se hizo realidad esta semana en el Portal Carambola.

El tordo amarillo es un ave de espectacular color que integra la lista de “peligro crítico de extinción” teniendo varias amenazas, como su captura y mascotismo, pero sobre todo la pérdida de hábitat, ya que necesita de pastizales asociados a esteros y cañadas que han sido transformados y descuidados. Se estiman que quedan solo unos 600 ejemplares en Entre Ríos y Corrientes.

No es casual que elijan el Parque Iberá para volver! Esto es fruto de años de trabajo en conservación y buenas practicas, esfuerzos por recuperar el hábitat natural y control de cazadores.

Como en su momento fue el yetapá de collar, que empezó su recuperación en San Nicolás y luego se dispersó por el resto del Iberá, el tordo amarillo hizo su triunfal aparición en Carambola, brindando un espectáculo inolvidable y abrigando la esperanza de que la especie se recupere y comience nuevamente a repoblar el Iberá.

Este fenómeno, se suma a la oferta turística que ofrece el Portal Carambola, donde ya son clásicos los paseos en lancha desde el muelle Juli Cué en busca de yacarés, ciervos y carpinchos, o las salidas en kayaks y canoas a botador desde el Puesto Felipe al refugio, en busca de aventuras y también de aves, de las habituales y de las difíciles, como el burrito amarillo, o la monjita dominicana.

Hace unas semanas atrás el oso hormiguero se agregaba a la lista de animales para avistar en el Portal Carambola. Ahora es el tordo amarillo quien se suma a esta enorme lista de atractivos naturales, entre pastizales dorados mecidos por el viento, arroyos sinuosos que conectan islas casi vírgenes y fauna cada vez mas abundante y mansa, que de a poco se va dejando ver. Cada día, cientos de visitantes se llevan una foto, una sensación, un aprendizaje, un recuerdo de su paso por el Parque Ibera, y el saber que aquí las cosas se están haciendo como se deben hacer, con visión de futuro, con foco en la conservación y con una fuerte convicción de que podemos convivir con la naturaleza y su entorno.