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EL MBOYERE DE LA POLITICA ARGENTINA

EL MBOYERE DE LA POLITICA ARGENTINA
16/09/2017 10:57 |  La visión de un simple ciudadano preocupado por entender ¿HACIA DONDE VAMOS? (...) Por Cr. José Niveyro

 LAS CAUSAS DE NUESTRA DECADENCIA POLITICA

Los incumplimientos de promesas electorales, los "saltos" de un lado a otro de los dirigentes, el rápido e injustificado enriquecimiento de muchos que tuvieron la oportunidad de coronar algún cargo público, el agravio, la calumnia y la difamación del adversario político, el "armado" de causas judiciales que se esfuman no bien pasan las elecciones por falta de pruebas o la paralización de las mismas, aunque haya fundamentos, porque el poder pudo más que la independencia de los jueces, son algunas de las "perlitas" que han caracterizado a la acción política en los últimos 28 años, por tomar solamente la etapa democrática. Y son los desvalores que llevaron al descrédito de la dirigencia y consecuentemente de los partidos políticos.

Excluimos de este lamentable panorama al periodo en el que confrontaban dirigentes "a la antigua", honestos, transparentes, coherentes, y que defendían sus ideologías y valores con auténtica solidez democrática. Dirigentes como Raul Alfonsin, Antonio Cafiero, César Jaroslawsky, Simon Lázaro, Hector Polino, Carlos Auyero, Leopoldo Moreau, Bernardo Grinspun, Conrado Storani (no su hijo Federico, que hoy es macrista), Alfredo Bravo, Oscar Alende, entre otros. Radicales, peronistas, socialistas, demócrata cristianos, que enfrentaron a la dictadura y sentaron las bases de lo que debió ser una sólida democracia sustentada en valores personales y sociales.

 

LA DIRIGENCIA POLITICA HOY

Conservadores que se hacen del "peronista", peronistas que se sacan la camiseta para mostrarse tal cual son, es decir, conservadores, ex izquierdistas y radicales que ponen su esperanza de supervivencia en el neoliberalismo, traidores que sirven al adversario y lo presentan como una cruzada por "altos valores" , dirigentes que, en fin, siguen sin pestañear la consigna de "estos son mis principio, pero si no les gusta, tengo otros", llevaron a la ciudadanía, sobre todo a la que está más ocupada en seguir su novela favorita o no perderse un partido de futbol, a desentenderse de nuestra realidad política, a la que, no obstante, criticará ácidamente y la tildará de sucia, pero sin comprometerse en nada, para mejorarla.

 

ENTONCES, ¿Quién PODRA AYUDARNOS?

¿El Chapulín Colorado o Mandrake? Podríamos esperanzarnos en las nuevas generaciones. Esta esperanza ya la teníamos hace 20 o más años. Muchos de aquellos o jóvenes de entonces hoy son dirigentes que siguen con las mismas "mañas" de los viejos o son los que engrosan la masa "manejable", "alienable" y "teledirigida". Y esto último es literal: se los maneja y se orienta su voto a través de la televisión y otros medios de comunicación masivas.

 

EL ROL DE LOS DOCENTES

Una vez más lo decimos. Nuestra esperanza de cambio debería estar en el sistema educativo, desde el Jardín a la Universidad. Pero, ¿Quiénes forman a nuestros niños y jóvenes?; los docentes, claro. ¿Y qué formación tienen nuestros docentes?

En la mayor parte de los casos la formación cívica de nuestros docentes es LAMENTABLE. Muchos son los primeros en desacreditar la política y a los políticos pero sin presentar una alternativa. ¿Y por qué? Porque si lo hicieran pondrían al desnudo su propia incoherencia, descompromiso e ignorancia (la de hace lo que te digo, pero no lo que yo hago). ¿Le enseñan en la escuela las doctrinas y programas de los diversos partidos políticos? Por lo que sabemos, no. Es más, muchos directivos y docentes se oponen a que se hable de política en las escuelas. ¿Y entonces? ¿Con qué elementos van a discernir a la hora de votar?