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El asesinato que hizo temblar la pirámide de connivencias

El asesinato que hizo temblar la pirámide de connivencias
15/05/2017 17:25 |  Ocurrió en julio del año pasado, cuando un joven recibió un disparo. Narcos, policías y políticos trabajaron para aplacar la tensión pública.

 El homicidio del misionero Miguel Ángel Zalazar en Itatí hizo tambalear la pirámide de responsables que protegían a las organizaciones que traficaban estupefacientes en la localidad, al tiempo que puso al descubierto las conexiones entre integrantes de organizaciones criminales con funcionarios gubernamentales y policiales, tanto locales como provinciales. La muerte del joven de 23 años ocurrió en pleno centro, cerca de las 20 del 7 de julio de 2016 cuando el joven trabajaba en el lavadero de autos.

Fue cuando Eduardo "Bebecho" Zacarías Brítez -amigo del fallecido- fue hasta el lugar a bordo de un vehículo acompañado de Jorge Espinoza, conocido como “Chaquito”. En un primer momento se creyó en la posibilidad de que el asesinato se debió a un ajuste entre bandas narco, hecho que las autoridades locales y hasta el ministro de Seguridad de la Provincia, Horacio Ortega, buscaron dejar claro que se trató de un accidente, y el intendente local, Roger Terán, deslizó la hipótesis que "se trató de una pelea por una mujer".

Los intentos por minimizar el hecho tendían a evitar que el acontecimiento sacara a flote la connivencia existente entre el jefe de la comisaría local, Diego Ocampo Alvarenga, con las organizaciones de narcotráfico que además organizaban actividades de juego clandestino y carreras cuadreras en la zona rural de la localidad todo con el conocimiento de las autoridades municipales.

Además hizo notar la existencia de un enfrentamiento entre grupos delictivos enfrentados y que ambos operaban bajo protección política, por lo que llevaron la disputa territorial al plano partidario y gubernamental. En los expedientes de la causa 3002/2017 caratulada “Bareiro, Carlos Alberto y otros sobre infracción ley 23.737” -ley de drogas- consta que la muerte del joven causó alarma en la comunidad lo por lo que un grupo de concejales, entre los que se encontraría Pablo Galeano -legislador de Encuentro por Corrientes- convocó a la comunidad con la intención de generar un impacto político a fin de cambiar la cúpula policial local.

Pero el detalle que ocultaron es que el prófugo tenía una relación con la hija de una ex concejal y ex candidata a intendente por la UCR, con vínculos estrechos en la Casa de Gobierno. Pero además se desprende de la investigación que el mismo comisario en una primera instancia evitó buscarlo porque -como está escrito en el expediente- "los familiares de Bebecho entregaron plata al comisario para que pararan la búsqueda", pero presionado por los medios de comunicación, los vecinos y las autoridades gubernamentales provinciales, debió armar acuerdos con los delincuentes para lograr su detención, cosa que fue en vano.

El sospechoso se entregó luego en la Capital y fue encausado por homicidio culposo y actualmente está detenido. Pese a su posible relación con las organizaciones narco investigadas por el juez, Sergio Torres, no está involucrado en la causa federal que lleva adelante ese juez porteño.

PREOCUPACIÓN NARCO

Los operativos para encontrar a Eduardo “Bebecho” Zacarías Brítez y a Jorge “Chaquito” Espinoza conllevaron el traslado hasta allí de tropas especiales de la Policía de Corrientes, investigadores de la Dirección de Investigación Criminal como también de fuerzas de seguridad federales, ante la sospecha de la existencia de vínculos narco con el asesinato.

La situación generó nerviosismo entre los integrantes de todas las organizaciones de narcotráfico de la localidad, como también entre quienes orientaban sus actividades al contrabando de cigarrillos y mercaderías.

Esto afectaba también a la banda de Federico “Morenita” Marín, grupo al que pertenecía el prófugo y que en primera instancia se ocupó de ocultarlo.

Es que la presencia policial dificultaba el traslado de estupefacientes previstas desde antes del homicidio.

Las intervenciones policiales se realizaban en el domicilio de todo aquel que tenía contacto con los buscados, y en uno de esos lugares encontraron un auto cargado con 749,45 kilogramos de marihuana.

El hecho causó preocupación y corrió el comentario que “dentro de la casa de Chaquito estaba el caballo cargado en un (Renault) Sandero”, desprendiéndose claramente que se hace referencia a la droga como “caballo” cargada en los vehículos.

Ante la posibilidad de ser descubiertos, otro grupo habría preferido incendiar una camioneta preparada para el tráfico de estupefacientes.

En esos días Eustaquio Noguera (fallecido en un accidente fluvial) preparaba el desembarco de una carga de estupefacientes y temía perder la inversión. El hombre de 60 años tenía una cercana relación con el comisario y debido a que conocía los movimientos en la costa paranaense, lo llamó ante la posibilidad de que los buscados estén en las islas. Noguera le aconsejó que consulte el paradero a los familiares del prófugo, y enojado por las dificultades que se generaban le recomendó que “tiene que meterle un tiro en la cabeza”, o que él mismo lo haría.s

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“Alvarenga, el comisario más coimero de la historia”

Alvarenga, el comisario más coimero de la historia”El viceintendente de Itatí tenía conocimiento de las actividades ilícitas que se realizaban de las que también habría participado. También sabía que esto era posible por la connivencia con la Policía. Aseguró en un diálogo telefónico que Ocampo Alvarenga “es el más coimero de toda la historia de Itatí”.

Esa charla fue horas después de que asesinaron a Miguel Ángel Zalazar, y en ese contexto el funcionario comunal advirtió que “capaz que el tipo (Ocampo Alvarenga) se está queriendo lavar las manos”.

En relación con esto el viceintendente hasta expresó cuánto dinero solicitaba el jefe de la Seccional para dejar de cumplir con sus obligaciones. “Coimea en todas las carreras clandestinas y timba, y agarra a la pendejada, los mete presos y les cobra $4.000 o $5.000 para largarlos”.

Según esto el jefe policial habría realizado acciones de privación ilegítima de la libertad de adolescentes, a quienes encerraba en las celdas y a quienes les solicitaba un pago para liberarlos. “No les hace pagar eso que se paga en el banco. Eso es su ganancia”.

Además aseguró que el policía “roba carne” ya que “estaba en todas”, al referirse a las actividades ilegales que se realizaban en el pueblo.