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Los que ganaron con las dictaduras deben cuidar a sus guardaespaldas

Los que ganaron con las dictaduras deben cuidar a sus guardaespaldas
10/05/2017 17:43 |  La visión de un simple ciudadano preocupado por entender ¿HACIA DONDE VAMOS? (…) Por Cr. José Niveyro

 ¿CÓMO ERAN LOS CAMPOS DE CONCENTRACION? “Criaturas que parecían seres humanos, hablaban como seres humanos, se movían como seres humanos, pensaban y sentían como tales, pero despojados de todos sus derechos, incluso del derecho a la vida; eran cosas con rostros y cuerpos humanos” “En esa celda nos tuvieron una semana parados, vendados y atados de pies y manos con alambres, sin comer y bebiendo de vez en cuando agua salada” “Cuando les estaban arrojando la leña les dije que le remataran por un acto de caridad ya que iban a quemarlo vivo, pero no dándole importancia a la tarea se continuó con la misma” “Una vez vi como un detenido desnudo era enterrado vivo, dejándole solamente la cabeza afuera del pozo, apisonando la tierra después de mojarla para compactarla; esto duraba 48 horas. Ocasionaba calambres muy dolorosos y afecciones a la piel” “Se le atribuye a Bussi el secuestro, la tortura, el sometimiento a servidumbre, las vejaciones y la ejecución por fusilamiento de Ana Cristina Corral, adolescente de 16 años de edad y que cursaba la educación secundaria” “A las mujeres se les introducía el cable en la vagina y luego se lo pasaban por los pechos, lo que provocaba un gran sufrimiento y en ocasiones muchas menstruaban en plena tortura” “El periscopio era un tubo que se introducía en el ano o la vagina y se largaba una rata” “El ex gendarme Federico Talavera dijo haber visto en Campo de Mayo como un perro le arrancaba los genitales a un detenido” El primer párrafo corresponde a la descripción de un campo de prisioneros en la Siberia soviética (del libro Una Cruz en Siberia de Heinz G. Konsalik). Los otros son testimonios de ex detenidos y de gendarmes que hacían guardia en campos de prisioneros de la dictadura argentina (del libro Nunca Mas). LA VISION DE DOS GENERALES SOBRE EL PAPEL DEL EJERCITO “La Patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene” (Proclama del Gral. San Martín al Ejercito de los Andes el 4/9/1816). “Nadie está obligado a cumplir una orden inmoral o que se aparte de las leyes o reglamentos militares. Sin eufemismos digo claramente: delinque quien vulnera la Constitución Nacional. Delinque quien imparte órdenes inmorales. Delinque quien cumple órdenes inmorales Delinque quien para cumplir un fin que cree justo emplea medios injustos e inmorales” (Gral. Martín Balza, Jefe del Estado Mayor del Ejército 1991-99) EL PAPEL DE LA IGLESIA La Conferencia Episcopal Argentina en 1981 ya hablaba de reconciliación. Esta, debía basarse en dos ejes: verdad y justicia, pero, aclaraba: “Necesitamos los argentinos superar aún la misma justicia mediante la solidaridad y el amor. Necesitamos urgentemente alcanzar esa forma superior del amor que es el perdón.” ¿Qué decían? Mientras todavía estaban ejecutando su macabro plan y aun antes de ningún juicio los obispos, salvo pocas excepciones, pedían que se les perdone. ¿A las torturados? ¡No!, a los torturadores. Hoy, unos días antes de este fallo, vuelven a hablar de reconciliación, con impunidad. ¿NUEVA MAYORIA AUTOMATICA DE LA CORTE? Los jueces Rosatti y Rosenkrantz (abogado del grupo Clarín) no hubieran sido elegidos sin los votos de más de 30 senadores peronistas. En su primera prueba, fueron fieles a la nueva política anti derechos humanos de Macri y no a quienes hicieron posible con su voto que llegaran a la Corte. La jueza Nolasco, en cambio, votó contra su propio criterio fijado en fallo del 30/6/2009. Triste final como jueza y como persona para ¿pagar el favor del gobierno de que siga gozando de sus privilegios en contra de lo que dice la Constitución? Seguramente, ante un repudio generalizado, el gobierno apelará al “si pasa pasa” y si no decimos que nos equivocamos.